Te voy a presentar una herramienta que evitará que construyas lo que no debes: el pretotipo (con E). Y te voy a explicar la diferencia con el prototipo (con O) con un ejemplo reciente y famoso en el que veremos cómo se aplican ambas técnicas.
Estoy escribiendo esto el 24 de septiembre de 2026. Unos días antes, TypeSafe (https://typesafe.ai/) anunció un nuevo modelo de inteligencia artificial llamado Jev, orientado a la toma de decisiones y diferente de los LLM que están detrás de los chatbots más populares (ChatGPT, Grok, etc.) .
Un prototipo debe responder a la pregunta "¿Somos capaces de hacerlo?". Se trata de una verificación técnica.
En el caso de Jev, el prototipo consistió en entrenar un modelo funcional, pero de juguete. Con ello comprobaron que, efectivamente, eran capaces de crear un "modelo de decisiones", pero este no estaba preparado para que lo usaran miles o millones de usuarios. Los resultados tampoco son todo lo buenos que deberían ser.
El prototipo se puede hacer con una inversión relativamente pequeña. No obstante, ponerlo en producción requiere una inversión considerable. La pregunta es: ¿continuamos invirtiendo?
Aquí entra en acción el pretotipo, que responde a otra pregunta: "¿Quiere el mercado este producto?". Es decir, estamos valorando si merece la pena la inversión que supone crear un producto que ya sabemos que es técnicamente viable. Para ello necesitamos recabar datos con el mínimo coste posible.
En este caso, esto se ha traducido en:
Un anuncio rimbombante. Midiendo su difusión nos podemos hacer una idea del interés que despierta nuestro producto.
Una plataforma en la que los usuarios se puedan apuntar y mantenerlos en la lista de espera. Esto te permite medir cuántos usuarios están realmente interesados en tu producto.
Lo segundo, en este caso, funciona del siguiente modo:
Primero rellenas un formulario en el que dejas tu contacto y explicas qué quieres construir. Con esto ya tienes información valiosa.
Unos días después, recibes un correo con un enlace para crear tu cuenta. Cuando lo rellenas, terminas en una lista de espera que tiene este aspecto:
Gracias al pretotipo has podido medir la demanda de tu producto, y esa información es muy valiosa para decidir si continuar invirtiendo o no.
Todo esto que te cuento lo puedes leer el sigueiente libro de Alberto Savoia: The Right It (https://www.albertosavoia.com/therightit.html)
Pero leerse el libro es la parte fácil. Lo difícil es saber qué pretotipo tiene sentido en tu caso y qué datos te van a ayudar a decidir. Y, como decía al principio, la forma más barata de reducir costes es no construir lo que nadie quiere.